domingo, 5 de abril de 2009

JÓVENES POÉTICOS: Poemas de Pías Aravena

por Pía Aravena

i) La historia.

Una cuerda amarrada
De un árbol a un mástil hechizo.
Nuestro trapecio.
Es sin zapatos, María Paz.
Tú también hiciste trampa,
desde la próxima es limpio.
Ya.
Ya.
Una melodía insecable
Que gotea su monótona incertidumbre
m m m m m m m
concentra la mirada en la cuerda,
las manos en el árbol no recuerdan que deben soltarse.
Se mueve mucho.

Está quieta, apúrate.
Una niña soleada me lo dice.
Me está diciendo que el miedo se está hinchando
ay una niña que está viviendo mi primer duelo
como si fuera un juego de cuerda floja.

Nunca entendería,
Estoy sola en esto
He crecido 10 años sobre el tambaleo
y no tengo con quién hablar.

La niña sigue abajo
todavía en paz,
por un segundo comprendo el juego.

ii) El poema

Quiero contemplar aquello que hace surgir
esa comprensión sin esfuerzo
que nace sin parto, sin coito, sin mensajes angelicales
de que la importancia es un agregado de capas

Cuando el momento se saca un manto
el siguiente copiará a su antecesor
y cada vez huele más rico

Algunas veces, a los 60 años
que cumpliré en 60 años
miro hacia abajo lo que resta de mi cuerpo
y comprendo que nunca estuve tan desnuda.
Aquí, pero en la lejanía, abrazo a la vieja nacida recién
y con el punto cardinal desaparecido
me muevo sin frío
descansando,
caminando sobre la cuerda que ya no se mueve
(que nunca se movió sola).

Al son de mis propias carcajadas diafragmáticas
Y del último castañeo de mandíbulas
resentidas por el chicle
que mastiqué desde los 16 hasta los 23
pego mi segunda membrana
debajo del asiento de la universidad mentirosa
que en una económica y misteriosa
continuidad de mesa y silla
sostuvo el tedio, la esperanza y el desaliento.

El pueblo de los murales de la justicia social
mira con sospecha inquisidora
a la chiclómana que mendigó educación
a cambio de un lugar para deshacerse de
membranas y chicles.

Ese acto me transporta hacia el horizonte
que no tiene foco, que no colinda;
hacia la mancha de color indefinido
que es mi ternura y mi caída,
que es la cuerda y mis pies firmes.

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